EL PEQUEÑO PACTO DE MANUEL MANDEB
No le fue fácil a Satanás tentar a Manuel Mandeb. Para empezar,
cada vez que se le aparecía, el hombre salía corriendo, sin dar tiempo a presentaciones ni propuestas.
Un día, disfrazado de ferroviario, logró captar la confianza del polígrafo y finalmente le propuso el pacto de siempre.
-"En realidad, me gustaría obtener el amor de una cierta señorita.
Pero no creo que valga un alma. Es de escasa estatura." -"Puedo darte ese amor y también riquezas y honores,
para completar la diferencia". -"Tengo una idea mejor-gritó Mandeb-.
Concédame ese amor! A cambio yo cometeré cuatro inequidades,
que tal vez alcanzen para condenarme. Discutieron largo rato.
Satanás aceptó sin entusiasmo el pequeño pacto, que se firmó con tinta corriente.
Las inequidades fueron establecidas por escrito y eran éstas:
1) Un latricinio. Mandeb lo resolvió
robándose las bolas de billar de una mesa del salón Odeón.
2) Una blasfemia.
3) Una traición. No fue sencillo cambiar de panadería pero había que cumpir.
4) La cuarta inequidad fue identificada con el propósito mismo del pacto.
Hacerse amar por alguien y no dar el alma a cambio es, por cierto, una canallada.
A fuerza de generosidades y arrepentimientos,
Mandeb fue emparejando el peso de sus pecados,
hasta quedar en condiciones de salvarse del infierno,
ajustadamente.
De: El bar del Infierno
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